A 10 días del Auto de Fe de 1610: historia, memoria y una lección contra el acoso
En apenas unos días, Logroño volverá a transformarse para recordar uno de los episodios más conocidos de su historia: el Auto de Fe de 1610, aquel juicio que marcó la vida de 53 personas acusadas de brujería y que, más de cuatro siglos después, sigue siendo símbolo de reflexión y aprendizaje.
El 8 de noviembre, día en el que representaremos este histórico proceso, coincide además con una fecha muy especial: el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar. Una coincidencia que no pasa desapercibida, ya que el espíritu de nuestras fiestas no es revivir el pasado desde el castigo o el miedo, sino entenderlo como una lección sobre los peligros del rumor, la intolerancia y la falta de empatía.
Del miedo al respeto: lo que la historia nos enseña
En 1610, en una sociedad dominada por la superstición y el control, bastaban unas pocas palabras (una acusación, una sospecha o un testimonio temeroso) para arruinar la vida de una persona.
Hoy, siglos después, sabemos que el poder de la palabra sigue siendo enorme: también puede destruir, aislar o señalar injustamente.
Por eso, en nuestras visitas divulgativas a los colegios y centros educativos, hablamos con los niños y niñas de lo que significan los bulos, de cómo las mentiras pueden crecer y causar daño, igual que ocurrió con las llamadas brujas de Zugarramurdi. A través de juegos, dramatizaciones y ejemplos cotidianos, mostramos que la historia puede ayudarnos a reconocer actitudes que, aunque ahora tienen otros nombres (acoso, exclusión, rumor), siguen teniendo las mismas consecuencias.
Una fiesta que invita a pensar
Las Fiestas en Memoria del Auto de Fe de 1610, Las Brujas de Zugarramurdi son, ante todo, una invitación a reflexionar desde la cultura.
Durante tres días, Logroño se llena de vida, música y teatro, pero también de historia. Cada representación, cada pasacalle y cada homenaje en el Bosque de la Memoria recuerda que las once personas condenadas en 1610 no fueron personajes fantásticos, sino seres humanos reales que sufrieron por miedo, fanatismo y desinformación.
La historia se revive para que no se repita, para recordar que detrás de cada “acusación” o “burla” hay una persona con dignidad y emociones.
Y ese mensaje es el que queremos transmitir también a las nuevas generaciones.
Una mirada hacia el futuro
En un tiempo en el que la desinformación se propaga más rápido que nunca, mirar hacia atrás nos ayuda a entender cómo evitar los mismos errores.
El Auto de Fe de Logroño no solo es parte del pasado, es también un espejo del presente: un recordatorio de que el respeto, la empatía y la verdad deben guiar nuestras palabras y nuestras acciones.
Porque, como dice nuestro lema,
Historia vitae magistra est = la historia es maestra de la vida.










