Las sorginas: mujeres sabias perseguidas como brujas

Dos brujas preparando una poción, invocando una tormenta de granizo - grabado de "de lanijs et phitonicis mulieribus", Colonia

Guardias de Santiago

Asociación histórico cultural dedicada a la recreación y representación de los siglos XVI y XVII durante las fiestas de San Bernabé de Logroño en las que se conmemora el cerco a la ciudad de 1521 por tropas francesas y en las fiestas del Casco Antiguo en las que organiza la recreación del Auto de fe de 1610 en las que se juzgó a las famosas Brujas de Zugarramurdi

15/10/2025

Cuando escuchamos la palabra «bruja», todavía hoy vienen a la mente imágenes de pócimas, vuelos nocturnos y aquelarres. Sin embargo, detrás de ese estereotipo oscuro se esconde una realidad muy distinta: la de las sorginas, mujeres sabias profundamente enraizadas en la cultura y la tradición popular del País Vasco y Navarra.

Guardianas del saber ancestral

Las sorginas no eran figuras demoníacas ni seres sobrenaturales. Eran curanderas, parteras y consejeras, mujeres que conocían el poder de las plantas, los ciclos de la naturaleza y los remedios transmitidos de generación en generación. En un tiempo en que no existía la medicina tal como la entendemos hoy, su conocimiento era esencial para el día a día de las comunidades rurales.

Su papel era especialmente importante en los nacimientos, en el cuidado de los enfermos y en los rituales de la vida campesina. Muchas de ellas eran respetadas y buscadas por su sabiduría. Pero, precisamente por ello, también resultaban incómodas para las estructuras de poder, tanto civiles como eclesiásticas.

De mujeres sabias a brujas perseguidas

A comienzos del siglo XVII, la Inquisición interpretó estas prácticas desde una óptica completamente distinta. Aquello que en las aldeas se vivía como cultura ancestral, fue visto como herejía y pacto con el diablo. Reuniones para compartir conocimientos se transformaron en “aquelarres”; remedios con hierbas se convirtieron en “maleficios”; y la autonomía femenina fue interpretada como una amenaza.

El Auto de Fe de Logroño en 1610 es el episodio más conocido de esta persecución. Allí, 53 personas fueron procesadas, la mayoría acusadas de participar en supuestos ritos satánicos. De ellas, once fueron condenadas a la hoguera. Y entre esos nombres, muchas eran mujeres que no hacían otra cosa que cuidar, sanar y transmitir saberes.

Una herencia que sobrevive

Hoy, el recuerdo de las sorginas nos invita a mirar más allá del mito. No fueron personajes fantásticos, sino mujeres reales, vecinas de carne y hueso, que sufrieron la incomprensión de su tiempo. Su memoria es, al mismo tiempo, un homenaje a la tradición popular y una advertencia sobre los peligros del miedo colectivo y del fanatismo.


Cada mes de noviembre, con la recreación histórica organizada por la Asociación Histórico Cultural Guardias de Santiago, Logroño recupera esa memoria. Las sorginas, demonizadas en el pasado, vuelven a aparecer como lo que en realidad fueron: símbolos de sabiduría, de cultura y de resistencia.

Este año, como novedad, tendremos la conferencia «La vedad de una mentira. La realidad del Auto de fe de 1610» impartida por Rosa M.ª Sandín Romano, que tendrá lugar en la sala de conferencias del IRJ, el viernes 7 de noviembre a las 19:00 h.

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